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miércoles, 2 de abril de 2014

Mamá, ¿dónde está mi abuelo?

Sabía que tarde o temprano llegaría este momento, sabía que Pablo es un niño curioso que cuando ve a sus amig@s con sus abuelos no puede evitar sentir debilidad por ellos y sentarse a su lado o incluso cogerles de la mano como si los conociera de toda la vida, sabía que la pregunta no tardaría en llegar y que yo debía estar preparada para no ponerme a llorar, pero nunca se está lo suficientemente preparada para una pregunta que te duele tanto.

Y claro, llego el momento y menos mal que me pillo en casa y no en la calle porque con mi chute hormonal y lo que duele todavía, (dolerá toda la vida) podría haber sido todo un espectáculo. Y por supuesto, mis ojos se llenaron de lágrimas y por supuesto en un primer momento decidí evitarlas y mirar para otro lado, pero ¿por qué tus hijos no pueden verte llorar por algo que te duele tanto?

Así que, así, con las lágrimas fluyendo, le explique que mi padre, su abuelo, estaba en el cielo y que aunque no podamos verle, el si nos está viendo y quiere que estemos contentos. 
Pablo se quedo callado, mirándome extrañado, no se si por verme llorar o porque no entendía eso de estar en el cielo. En cualquier caso, cuando por la noche le estaba leyendo el cuento de Blancanieves y le dije que su mamá se había ido al cielo,  él me dijo que estaría con su abu Tomás y por primera vez yo no lloré como cada vez que le recuerdo o le mencionan, pensé en él como parte de nuestro cuento de cada noche y de lo mucho que le gustaría formar parte de esa rutina con nosotros. Y por primera vez, me sentí feliz hablando de mi padre después de 7 años.

Y es que los hijos te enseñan cosas todos los días, y quizás esa sea la verdadera escuela de padres, que el mío me decía que no existía cuando quería explicarme que algunas veces ellos también se equivocan, quizás solo quizás esta fuera la penúltima cosa que quieras enseñarme tú que nunca podías dejar de hacer lo que mejor se te daba, ser maestro de escuela.   

Hoy, que hace 7 años que no está, por fin, podré hablar a Pablo de su abuelo sin el dolor de que no podrá verle crecer, de que no podrá compartir con él tantas y tantas cosas que a los tres nos hubiera gustado, porque se que siempre estará en sus cuentos y en lo que yo aprendo de Pablo todos los días, porque sin duda ellos son nuestra verdadera escuela.

Mamá, ¿dónde está mi abuelo?

Imagen aquí.
¡Feliz Miércoles! 

4 comentarios:

  1. Que preciosa “moraleja” la enseñanza de Pablo. Me alegra que juntos hayais podido convertir algo tan doloroso en algo a recordar que menor dolor y mas magia. Sin duda el abuelo estara feliz viendoos desde donde este, y compartiendo ese cuento con vosotros. Un abrazo enorme

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  2. Como me ha alegrado este post Laura y que bonito que tu hijo te ayude a disfrutar del recuerdo de tu padre. Un padre que te cuidará siempre y que te seguirá dando lecciones allá donde esté, que estoy segura que es muy cerca de sus tres amores. Un beso enorme.

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  3. Yo me quedo sin palabras Laura al leerte, pero me alegro de lo que he leido..Hay heridas que no se curan con el tiempo, pero se sobrellevan...Como dice Sary..os cuidará allá donde esté, y estoy segura de que está super orgulloso de vosotras..
    Un besazo!!!

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  4. A veces los niños nos ayudan a entender mejor las cosas.

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